enero 25, 2009

Cuando los votos sobran


En un rato más es la segunda noche del Festival de Olmué, en cuyo afiche casi ni se ve la palabra “huaso”. Tal como todos los años que ha organizado Chilevisión en esta segunda etapa (desde 2006) ha resultado un éxito enorme de sintonía y se ha visto una completa mezcla de estilos donde el folklore más convencional ha logrado encontrar un espacio medianamente decoroso que ha permitido darle una saludable expansión al Festival junto con dejar contentos a los seguidores del folklore.

Para darle fuerza a la competencia se hizo este ejercicio singular y quizás un poco macabro de lanzar a la pelea algunos de los temas más representativos de la música folklórica chilena donde, para no herir susceptibilidades ni emitir juicios estéticos, sólo se elegirá la canción más popular y no “la mejor” como se suele hacer en todos los festivales.

El asunto es complejo porque se someten obras claves a un juego medio infantil de votar majaderamente en una competencia casi como la de la reina de la escuela. Y además hace que con los mensajes de texto alguien reciba una suma no menor de plata. Por lo tanto me ha tocado recibir escritos de gente querida y/o renombrados artistas incentivando a sumarse a este “juego” que aunque parece entendible no deja de sonarme raro.

Lejano a todo este mundo estaba el grupo Cantamérica, integrado por músicos del Bafona y que ni siquiera sabían cómo se hacía para ganar preferencias. Les toca defender “Si somos americanos” de Rolando Alarcón. Varios de los que pasan por este espacio saben que he tenido ocasión de adentrarme en la vida de Alarcón, su obra y su círculo cercano. Por eso, aún teniendo claro que se trata de una carrera corrida y perdida de antemano me llenó de orgullo y la garganta se me hizo nudo al escuchar mientras hacían la prueba de sonido los primeros acordes de la canción con los cinco intérpretes que a la vez tocan bronces andinos para adornar el cachimbo. “Se trata sólo de hacer un buen papel” dice Jaime Hernández, integrante del grupo, ajeno a mensajes de textos o votos electrónicos.

Una última cosa. Usted seguramente verá a cuatro músicos sobre escena pero en realidad son cinco. La primera voz del grupo, José Luis Hernández, estará ahí, cantándole a su querido amigo. Se verá un quinto micrófono que quizás numéricamente “está demás” pero no, es la única manera de que el Cantamérica esté completo y que Rolando Alarcón reciba a plenitud este breve e infructuoso pero más que justo homenaje.

PD: Escribí esto el sábado apenas un par de horas después que vi la prueba de sonido de los Cantamérica. Como se sospechaba no quedaron entre los finalistas pero no hay votación que logre torcer las sensaciones y el orgullo de ver tal muestra de dignidad artística.